jueves, 21 de noviembre de 2013

Nacer en un cuerpo al cual no se pertenece

Alejandro Iglesias es un joven de 29 años que participó del reality show Gran Hermano, en la edición del 2011. Es el participante que acaparó más atención del público y los medios al conocerse que padece disforia de género. Desde su figura, aportó en la Primera Marcha Provincial del Orgullo TLGBIQ.


Por Marco Caponera


Con un mate en la mano, Alejandro se mezcla entre la gente de la marcha. Con la misma timidez de siempre, no busca llamar la atención, pero al ser una figura pública son muchos los que se le acercan para hablar y sacarse fotos. Es que siempre será “Alejandro de Gran Hermano”. Y está bien, ya que gracias a ese reality pudo dar a conocer su historia y concientizar a muchos argentinos sobre su realidad.

Dio a conocer la parte más importante de su historia cuando se negó a meterse a la pileta de la casa de GH. No quería porque le daba vergüenza que se enteraran que tenía pechos. Es que padece de disforia de género, es decir, “un desacuerdo profundo entre el sexo biológico y el sexo psicológico o, dicho de otra forma, entre el sexo con el que se nace y aquel otro que la persona siente como propio”

“Los genitales no determinan la sexualidad de una persona”, explicó ni bien salió de la casa. Si bien a veces se cree que tiene que ver con lo genético, es sólo uno de los factores que delimitan la sexualidad, que también tiene que ver con las hormonas, con la historia de la persona, con lo que siente, con lo psicológico y con su elección.

Desde los primeros recuerdos que tiene, él siempre quiso jugar con nenes. Sufrió mucho en la primaria, cuando sus compañeritos lo marginaban y lo discriminaban constantemente. Y no solo ellos, sino también los adultos. En la secundaria también la pasó mal, porque según él generaba duda en sus compañeros, ya que aunque se vestía como un hombre, todavía no había comenzado a tomar las hormonas que le permiten hoy en día tener tal aspecto. En la marcha se mostraba contento de tener la libertad de participar y expresarse sin ningún tipo de prejuicio.

Él siempre anheló tener un cuerpo que se adecue a su identidad. En abril del 2011 pudo tener el DNI con su verdadero género, por lo cual se muestra agradecido al gobierno nacional. Sin embargo todavía lo acompañaba la misma angustia que desde chico lo privó de hacer muchas cosas. Por eso se sometió a una faloplastía, que consiste en la implantación de tejidos propios para la “construcción” de un pene. En su caso, fue a partir de piel de su panza.

La operación a la que se sometió, fue para que ese implante tenga “funciones” a partir de una prótesis, y se la practicaron en un hospital público de la plata, el hospital Doctor Ricardo Gutiérrez.
- Estando en un cuerpo que no me pertenece no podría haber sido feliz nunca.

Hoy lucha junto con su novia por la integración laboral de las personas trans, que sin tener salida, no les queda otra que trabajar en la calle. Aunque no le gusta hablar de la importancia de su presencia en la marcha, es evidente que su experiencia sirvió para poner en la mesa de discusión la problemática trans.

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